Un abogado penalista es un profesional de la abogacía especializado en Derecho Penal, es decir, que prestará asistencia en esta rama del Derecho.
Cuando hablamos de Derecho Penal nos viene a la mente la comisión de un delito. Pues bien, el abogado penalista será tanto el que interviene ejerciendo la defensa técnica (es decir, defendiendo a la persona a quien se imputa la comisión de un delito) como quien interviene del lado de la acusación particular o de la acusación popular.
En resumen, un abogado penalista puede ayudarte cuando pretendes denunciar a alguien por la comisión de un delito, como cuando eres tú el denunciado.
¿Por qué confiar en un abogado penalista?
El Derecho se caracteriza por su complejidad. Existen muchas ramas (Derecho Civil, Derecho Administrativo, Derecho Laboral o Social…) y en cada una de ellas rigen unos procedimientos y unos principios distintos. Es por ello que confiar en un profesional especializado resulta la mejor de las decisiones.
Un abogado penalista conocerá al detalle el desarrollo del proceso penal, la forma de proceder en los juicios penales, la mejor manera de llevar una acusación o defensa, sabrá actuar si hay posibilidad de conformidad, y todo ello redundará en beneficio del cliente.
¿Cómo se llega a ser abogado penalista?
Los abogados penalistas son licenciados o graduados en Derecho, que han cursado un máster de acceso a la abogacía (en el caso de los graduados y, en ciertos supuestos, de los licenciados) y que reúnen los demás requisitos para el ejercicio de la profesión, especialmente la colegiación en un Colegio de Abogados en calidad de ejerciente.
Es habitual que los abogados penalistas, además, cuenten con cursos de especialización en Derecho Penal, por las particularidades de esta rama del Derecho.
¿Qué debo buscar en un abogado penalista?
En primer lugar, la formación. Es importante que el abogado penalista cuente con la formación adecuada para el ejercicio correcto de la profesión.
En segundo lugar, las habilidades como letrado. Si bien es cierto que lo que está en juego en cualquier proceso siempre es de vital importancia para quienes están en litigio, en el caso del Derecho Penal esto se multiplica, pues puede estar en pugna algo tan importante como la libertad del acusado. Por ello es necesario contar con un profesional que sea responsable, que conozca el ordenamiento penal, que tenga capacidad de oratoria y que sepa contrarrestar los argumentos de la parte contraria. Es importante también una buena comunicación entre el abogado penalista y el cliente, más si cabe si éste se encuentra privado de libertad. El abogado debe en todo momento saber comunicarse con su cliente, adaptar la complejidad del Derecho a cada persona, de forma que el cliente en todo momento pueda comprender su situación, sus posibilidades y opciones de forma clara, sincera y profesional.
En tercer lugar, es importante buscar un profesional que esté al día. En el Derecho en general los cambios son constantes, cada mes se aprueba y derogan muchas normas jurídicas. Sin embargo, en el Derecho Penal esto cobra más importancia si cabe, porque estar al día de las novedades puede ser determinante, por ejemplo, a la hora de reclamar la aplicación retroactiva de una ley favorable al reo, permitiendo que se beneficie de una reducción o exención de pena. También es importante que el abogado penalista escogido conozca la jurisprudencia más reciente para poder sustentar sus denuncias y querellas o para una mejor defensa en juicio.
¿Qué esperar de un abogado penalista?
Si se ha contratado a un abogado penalista para ejercer la acusación (es decir, si el cliente quiere acusar o denunciar a otra persona por un delito), deberá dar un asesoramiento previo a la presentación de la propia denuncia o querella, analizando la viabilidad de la pretensión. Una vez iniciado el proceso, el abogado de la acusación buscará el material probatorio que pueda contribuir a formar la convicción del juez, dará información y asesoramiento puntual sobre cada uno de los pasos, consultando con el cliente cualquier novedad que se produzca.
Si el abogado va a ejercer la defensa (es decir, si el cliente ha sido denunciado o acusado por un supuesto delito), buscará la forma de contrarrestar las afirmaciones y acusaciones de la parte acusadora. Debemos recordar que en el Derecho Penal rige el principio de presunción de inocencia, por lo que la parte acusada se presume siempre inocente y es la acusación quien debe demostrar la culpabilidad. No obstante, ante la existencia de pruebas de cargo, corresponde al abogado defensor buscar las pruebas de descargo oportunas. Así mismo, el defensor también puede estudiar con su cliente las posibilidades de un acuerdo de conformidad, siempre dentro de los límites y en los casos que permite la Ley de Enjuiciamiento Criminal.
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